jueves, 27 de marzo de 2014

CUANDO NO PUEDO MÁS

Hay momentos en la vida en que es difícil explicar lo que se siente…
…esos mismos momentos son difíciles de explicar también.

La inmensidad del mar, un claro de luna, un desamor, la muerte, la vida, un beso.

Un “Qué bonito”, un “Te quiero”, un regalo, un lloro, un grito no sirven. Y esas sensaciones se clavan en mí, imposibles de digerir, aunque algunas me llenen de alegría. Se almacenan, se juntan, se alborotan. Y ya no hay cabida para más.

Esa combinación de sonidos y letras no me ayudan esta vez, no puedo comunicarme, no puedo hablar y un dolor sordo, constante, implacable, barrena mi alma, mi paciencia.

Situación insoportable. Me siento atrapada en una habitación blanca sin puertas ni ventanas. Es mi prisión. Siento miedo. Necesito huir pero no sé cómo y no sirve volver atrás. Todo cuanto haga es inútil. La impotencia se convierte en un gusano que me carcome por detro, me irrita, me enferma, me pudre.

El dolor de saberme aprisionada entre sensaciones inexplicables me llena de odio y rencor. Todo lo bueno que me acaricia inevitablemente me hace explotar. La decepción de quienes me quieren que también entra en mí, se instala en mi estómago, me pellizca.

La oscuridad, la soledad me aprietan en las sienes cada vez más fuerte.

Siento que no puedo más.

Se abre ante mí un abismo. Puntas afiladas de cuchillos se clavan en mi espalda empujándome. A cada grito, sangro.

Todo cuanto hay almacenado en mí empieza a derramarse inminente, como un río desbordado; embarazada de todo el mal que supone esta terrible situación llega la hora de decidir: parir o dejarme caer vencida al abismo que me espera. Es cuestión de vida o muerte, es cuestión de cordura o locura, es cuestión de vomitar o explotar.

Vomito, aunque me cuesta. Sí. Vomito. Porque muero a cada soplo de vida, porque enloquezco entre pensamientos cuerdos.

Convierto las paredes de esta habitación en hojas en blanco y con la sangre de mi espalda escribo puertas y ventanas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario