viernes, 4 de abril de 2014

¡Niña, me vuelves loco!


Tu trenza negra
reposa distraída
para mí
sobre tu espalda

¡Niña, me vuelves loco!

Las curvas de tu cintura,
perderme en ellas quiero.
Pero siento
que quizá no regrese
¿qué encontraré allí?
agua para mi sed, seguro.
La seda de tu piel
me avisa que hay peligro
de querer volver
de querer más
querer más
más...

A por ello voy.
Me arriesgo.
En tus muslos camino
suavemente,
lentamente,
hasta las rodillas
curvadas
sensuales,
tu bello
me acaricia
y me dice
“sigue…
sigue…”

Regreso a tu cintura
por si me he perdido algo,
todo sigue igual
aunque parece mentira,
pero tu ombligo
latente, tu corazón
me marca el ritmo
tum, tum
tum, tum
¡que dulce movimiento!
tan sutil como tus besos
¡Oh, tus besos!

¡Bésame!
Que no sea capaz ya
de poder respirar
sin relamerme antes
las comisuras de mi boca,
intentando evocar
el dulce sabor de tu lengua
jugando a encontrar la mía
en la oscuridad del momento
y escondiéndose otro tanto
aumentando mis ganas de…
…mmmmmmmmm
mmmmmorderte…

...y te muerdo.
Tus pezones me lo piden
pues se clavan en mi pecho
pidiendo calor
humedad
Al tiempo,
tu vientre me mece,
me adentra,
y me succiona hacia
esa cueva que guarda
secretamente los placeres
que, sí, sólo tú me das.

Es por eso que aún sabiendo
que nunca me querrás
vuelvo a ti cuando me lo pides,
pues estoy, aunque no quiera,
preso de tus caprichos.
Muero cuando te alejas
para después revivir
con cada gemido
que tu cuerpo
le arranca al mío.

¡Niña... me vuelves loco!

No hay comentarios:

Publicar un comentario