viernes, 4 de abril de 2014

Calma


La calma, cuando llegue apaciguará los sombríos paisajes recónditos de mis pensamientos.

Calmará, ¡oh, sí! Todo cuanto me aflige; y el silencio, el amanecer, la oscuridad... serán allá donde la mirada no llega, pero sí, la calma.

En calma, donde la perturbada emoción dominada por otros sentidos arraigados en el deseo muerto de darles libertad, lloraré por la añoranza que brotará de la esperanza perdida.

Entonces, en esa calma, el tiempo se detendrá, la vida me gritará, la noche morirá y yo me perderé. Mañana, en esa calma, me desharé de sosiego. Mañana, volveré a encontrarme.

Mañana...

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